Txulas
Nóchez rezuma talento y algún que otro fluido incoloro.
Lleva el ritmo en las venas y cuando se pone, no hay quien lo pare.
Su infancia transcurrió en un circo ambulante del Caribe,
y a veces, por las noches, aúlla a la luna llena. Algunos
creen que la luna le responde, y que sólo él y los
lobos entienden su lenguaje. Ha muerto en nueve ocasiones y siempre
resurge de sus cenizas con un curioso taconeo: TacTicTic-TicTacTac.
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