Cantar
es lo que da sentido a la vida de Matilde Colinas, la voz de Anhela,
la esencia de su ser y su pasión. Nacida en el seno de una
familia humilde, pronto destacó por sus extraordinarias cualidades
vocales. Fue descubierta en Shanghai por el genial productor Tom
Stratopictus cuando hacía el célebre número
del pescado parlante, y subió como la espuma a lo más
alto del panorama musical. De aquel periodo le ha quedado una gran
afición por el champán de marca y ese aura especial,
mágica y dorada, que deja boquiabiertas a todas las audiencias.
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